Para mí, es la conceptualización de una dramaturgia.
Volver las letras a un elemento concreto.
Un traslado de miradas. De formas de ver. De convenciones de ver. Un traslape.
Es traducir lo que piensa el director de un determinado texto mediante una acción concreta.
Es entrar al laberinto y en vez de derrotar al Minotauro, hacerse parte de él.
El laberinto es el proceso. El "monstruo" figurado la obra misma.
Creo que estoy dentro del laberinto.
He comenzado el camino para llegar al Minotauro.
No obstante, no es difícil perderse si se tiene claro para donde va.
Puedo ver el laberinto desde arriba o desde las profundidades.
O mimetizarme en las paredes.
En mi tesina, definí la dirección como lo siguiente: "Se asume que el director teatral contemporáneo, como representador de realidades, asume una postura crítica para trabajar los códigos que se manifestarán en escena, ya sea textual, poética, sígnica, actoral o visualmente. Así, este rol es asumido de tal manera que transfigura la realidad activa y autónoma dentro del espacio escénico en el que el texto, el actor, el teatro y el lenguaje transforman al director en Autor de un concepto que deriva en una construcción escénica personal que parte desde un determinado texto dramatúrgico".
En la misma tesina coloqué en la portada un dibujo que representaba lo que yo entendía como concepto de dirección dentro del contexto de mi trabajo. Se puede ver en el print de pantalla que está a continuación:

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